Divino Silencio

silence__by_fyrespryte

Por Francesc Miralles.

Para liberarnos del estrés laboral, o tras haber pasado por una situación de alta exigencia emocional, podemos regalarnos una cura de silencio. Algunos hoteles ofrecen la ausencia de ruido como un lujo para los sentidos.

En los establecimientos de la cadena Relais du Silence prima la tranquilidad por delante de cualquier otra comodidad. Este club que cuenta con 225 hoteles en Europa 25 de ellos en España incluye palacetes rurales, cortijos y masías cuyo entorno natural y sólidos muros promueven el silencio y la calma.

Una alternativa más económica para disfrutar de este regalo para la mente son los conventos y monasterios que alquilan celdas para pasar unos días. Seamos o no creyentes, estos lugares de recogimiento nos permiten recuperarnos del caos exterior y reprender el contacto íntimo con nosotros mismos.

Esta beneficiosa terapia desestresante puede practicarse incluso extramuros, en rutas como el Camino de Santiago, aunque cualquier rincón natural servirá para recargar las baterías de la serenidad.

Las religiones siempre han conectado los estados espirituales elevados con la ausencia de ruido. El cristianismo sostiene incluso que Dios se comunica a través del silencio. Aunque entre los votos monásticos el del silencio no es obligatorio, muchos místicos lo han adoptado como forma de vida. La Madre Teresa de Calcuta decía sobre eso: “Dios nos habla en el silencio del corazón. Si estás frente a Dios en oración y silencio, Él te hablará; entonces sabrás que no eres nada. Y sólo cuando comprendamos nuestra nada, nada vacuidad, Dios puede llenarnos de Sí mismo. Las almas de oración son almas de gran silencio”.

La vacuidad de la que hablaba la esforzada monja de origen albanés es un concepto esencial de la filosofía zen, que también da gran importancia al silencio como camino hacia la espiritualidad, ya que al acallar los estímulos que agitan los sentidos aparece una profunda comprensión del mundo a la vez que desarrollamos la intuición.

Los monjes zen que están de peregrinaje, al llegar la estación lluviosa se refugian durante tres meses en los monasterios. Para ellos es una época de recogimiento, silencio y meditación. En estos períodos es cuando pueden “vaciar la vasija” mental para luego llenarla con el agua más pura.

De hecho, durante los estados de meditación (contemplación, para los cristianos) la persona deja de sentirse el centro del mundo y entra en comunión con todo lo que le rodea. Los hinduistas desarrollaron hace miles de años una técnica poderosa, que fue también adaptada por los budistas, para llegar al silencio interior y la meditación: la práctica del yoga.

Fuente: Extracto del artículo “El poder del silencio”. Revista Integral nº 391. Julio 2012.

Foto de Fyrespryte en deviantart.

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