Retiro de Yoga en Gran Canaria

Retiro de Yoga en Gran Canaria

Compartimos este maravilloso evento organizado y facilitado por el Instituto Heartfulness. El Retiro de Meditación Heartfulness, es un curso-retiro intensivo de meditación diseñado tanto para aquellos que quieren probar o comenzar a meditar, como para los que quieran conocer con … Sigue leyendo

Volvemos con un Retiro de Yoga en Gran Canaria

Volvemos con un Retiro de Yoga en Gran Canaria

Después de la fantástica experiencia con nuestro primer retiro de yoga en septiembre, volvemos de nuevo muy ilusionados con el lanzamiento del segundo encuentro intensivo de fin de semana en Gran Canaria. Abordaremos la práctica de asanas, refinando y puliendo … Sigue leyendo

Retiro de Yoga de Septiembre 2017

Esta galería contiene 17 fotos

Por fin compartimos algunas fotos del intensivo de fin de semana del que disfrutamos en septiembre. ¡Qué decir! Fue una experiencia maravillosa que volveremos a repetir si el universo nos lo permite. Muchas gracias a todos los que asistieron por … Sigue leyendo

Retiro de Yoga en Gran Canaria

Retiro de Yoga en Gran Canaria

Estamos muy ilusionados con lanzar nuestro primer encuentro intensivo, un retiro de fin de semana, en el que podrás encontrar “la esencia de la práctica dedicada, constante y vigilante”. El propósito principal de este primer retiro es dar un empujón … Sigue leyendo

Divino Silencio

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Por Francesc Miralles.

Para liberarnos del estrés laboral, o tras haber pasado por una situación de alta exigencia emocional, podemos regalarnos una cura de silencio. Algunos hoteles ofrecen la ausencia de ruido como un lujo para los sentidos.

En los establecimientos de la cadena Relais du Silence prima la tranquilidad por delante de cualquier otra comodidad. Este club que cuenta con 225 hoteles en Europa 25 de ellos en España incluye palacetes rurales, cortijos y masías cuyo entorno natural y sólidos muros promueven el silencio y la calma.

Una alternativa más económica para disfrutar de este regalo para la mente son los conventos y monasterios que alquilan celdas para pasar unos días. Seamos o no creyentes, estos lugares de recogimiento nos permiten recuperarnos del caos exterior y reprender el contacto íntimo con nosotros mismos.

Esta beneficiosa terapia desestresante puede practicarse incluso extramuros, en rutas como el Camino de Santiago, aunque cualquier rincón natural servirá para recargar las baterías de la serenidad.

Las religiones siempre han conectado los estados espirituales elevados con la ausencia de ruido. El cristianismo sostiene incluso que Dios se comunica a través del silencio. Aunque entre los votos monásticos el del silencio no es obligatorio, muchos místicos lo han adoptado como forma de vida. La Madre Teresa de Calcuta decía sobre eso: “Dios nos habla en el silencio del corazón. Si estás frente a Dios en oración y silencio, Él te hablará; entonces sabrás que no eres nada. Y sólo cuando comprendamos nuestra nada, nada vacuidad, Dios puede llenarnos de Sí mismo. Las almas de oración son almas de gran silencio”.

La vacuidad de la que hablaba la esforzada monja de origen albanés es un concepto esencial de la filosofía zen, que también da gran importancia al silencio como camino hacia la espiritualidad, ya que al acallar los estímulos que agitan los sentidos aparece una profunda comprensión del mundo a la vez que desarrollamos la intuición.

Los monjes zen que están de peregrinaje, al llegar la estación lluviosa se refugian durante tres meses en los monasterios. Para ellos es una época de recogimiento, silencio y meditación. En estos períodos es cuando pueden “vaciar la vasija” mental para luego llenarla con el agua más pura.

De hecho, durante los estados de meditación (contemplación, para los cristianos) la persona deja de sentirse el centro del mundo y entra en comunión con todo lo que le rodea. Los hinduistas desarrollaron hace miles de años una técnica poderosa, que fue también adaptada por los budistas, para llegar al silencio interior y la meditación: la práctica del yoga.

Fuente: Extracto del artículo “El poder del silencio”. Revista Integral nº 391. Julio 2012.

Foto de Fyrespryte en deviantart.

El hombre que plantó una selva

Jadav Payeng ha dedicado 35 años de su vida a crear un bosque de 550 hectáreas que da refugio a especies de animales amenazadas.

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Nunca deberíamos subestimar el poder del individuo, ese poder que cada uno de nosotros llevamos dentro. El poder que tenemos para mejorarnos, y mejorar nuestro entorno. El cambio empieza siempre desde uno mismo.

Majuli Island, al norte de la India, es una región que, desde principios del siglo XX, ha sido erosionada por los monzones, perdiendo más de la mitad de su masa de tierra y convirtiéndose en una masa de tierra yerma.

En un esfuerzo para evitar que la tierra y su vida salvaje desaparezcan de esta isla, un solo hombre, un joven isleño de 16 años, desde 1979 empezó a plantar árboles. Su nombre es Jadav “Molai” Payeng.

Comenzó enterrando semillas a lo largo de un banco de arena estéril cercano a su lugar de nacimiento, en la región norteña de Assam en India. Su idea era crear un refugio para la fauna salvaje, proyecto al cual al poco tiempo, decidió dedicar su vida.

Y así ha pasado los últimos 35 años de su vida, plantando árboles. Árbol a árbol, actualmente Payeng ha conseguido crear un bosque que ya tiene 550 hectáreas, una extensión mayor que la de Central Park (341 hectáreas). Payeng asegura que continuará plantando árboles hasta su último aliento.

Todo comenzó en 1979, cuando las inundaciones de ese año mataron a cientos de serpientes que vivían en el banco de arena. Un día, cuando las aguas habían retrocedido, Payeng encontró el lugar repleto de reptiles muertos. Ese fue el punto de quiebre en su vida. “Las serpientes murieron de calor, sin ningún tipo de sombra arbórea. Me senté y lloré sobre sus cuerpos sin vida. Fue una carnicería. Alerté al departamento forestal y les pregunté si se podían plantar árboles ahí. Me respondieron que nada crecería en ese lugar. Me dijeron que tratara de plantar bambú. Fue doloroso, pero lo hice. No había nadie que me ayudara. Nadie estaba interesado”, declara Payeng.

A pesar de los años que ha dedicado Payeng a esta noble misión, los efectos de su trabajo fueron prontamente aprovechados por la fauna local. Demostrando una comprensión profunda del equilibrio ecológico, Payeng incluso transplantó hormigas a su floreciente ecosistema para reforzar la armonía natural. Pronto el banco de arena sin sombra se transformó en un entorno que funcionaba por sí solo y donde una variedad de criaturas podían vivir. El bosque, llamado Molai, sirve hoy como refugio para numerosas aves, ciervos, rinocerontes, tigres, elefantes y especies en riesgo por la perdida de sus hábitats en otros lugares.