Volvemos en septiembre con un Retiro de Yoga en Gran Canaria

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Volvemos después del verano con nuestro tercer encuentro intensivo de fin de semana en Gran Canaria para comenzar con el nuevo “año-laboral” con fuerza. Ahondaremos en el Óctuple Sendero del Yoga (astanga yoga), que Patañjali nos describe en los Yoga … Sigue leyendo

Volvemos con un Retiro de Yoga en Gran Canaria

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Retiro de Yoga de Septiembre 2017

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Retiro de Yoga en Gran Canaria

Retiro de Yoga en Gran Canaria

Estamos muy ilusionados con lanzar nuestro primer encuentro intensivo, un retiro de fin de semana, en el que podrás encontrar “la esencia de la práctica dedicada, constante y vigilante”. El propósito principal de este primer retiro es dar un empujón … Sigue leyendo

Analogía del Árbol y el Yoga

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Seguro que te habrás fijado en esa imagen pintada a la entrada de nuestro yoga studio. Ese humano con raíces, tronco, ramas, hojas, flores y frutos. Quizás hayas identificado la postura o āsana en la que está, como lo hacían el otro día unos niños al salir de su clase de yoga. Pero, ¿te has preguntado si tiene algún significado especial? ¿Qué puede significar un ser humano que parece un árbol?

Pues esta imagen está inspirada en un texto de B.K.S. Iyengar, Analogía del Árbol y el Yoga, y dice así:

Para cultivar una planta hacemos primero un agujero en la tierra, retiramos las piedras y los hierbajos y ablandamos el suelo. Luego introducimos la semilla en el suelo cubriéndola cuidadosamente con tierra blanda para que al abrirse no la dañe el peso de la tierra. Finalmente, regamos un poco la semilla y esperamos a que germine y crezca. Después de uno o dos días, la semilla se abre en forma de brote y empieza a crecerle un tallo. Luego el tallo se divide en dos ramas y echa hojas. Crece continuamente formando un tronco y produce ramas cargadas de hojas que se abren en diversas direcciones.

De forma similar, el árbol del sí mismo necesita cuidados. Los sabios de la antigüedad, que experimentaron la visión del Alma, descubrieron la semilla de ésta en el yoga. Dicha semilla presenta ocho segmentos, los cuales, a medida que crece el árbol, dan origen a los ocho miembros del yoga.

La raíz del árbol es el yama, que comprende cinco principios: ahiṁsā (no violencia), satya (amor a la verdad), asteya (hallarse libre de avaricia), brahmacharya (control del placer sensual) y aparigraha (hallarse libre de codicia y de la posesión más allá de las propias necesidades). La observancia de yama disciplina los cinco órganos de acción, a saber, los brazos, las piernas, la boca, los órganos de procreación y los órganos de excreción. Naturalmente, los órganos de acción controlan los órganos de percepción y la mente: si la intención es causar daño, pero los órganos de acción se niegan a hacerlo, el daño no se llevará a cabo. Así pues, los yoguis comienzan por el control de los órganos de acción. Yama es por tanto la raíz del árbol del Yoga.

A continuación viene el tronco, comparable a los principios que componen niyama. Estos son śaucha (limpieza), santoṣa (contento), tapas (ardor), svādhyāya (estudio del sí mismo) e Īśvara praṇidhana (entrega de uno-mismo). Estos cinco principios de niyama controlan los órganos de percepción: los ojos, los oídos, la nariz, la lengua y la piel.

Del tronco del árbol surgen varias ramas. Una crece muy larga, otra de lado, otra en zigzag, otra recta… etcétera. Estas ramas son las āsanas, las diversas posturas que armonizan las funciones físicas y fisiológicas del cuerpo con el modelo psicológico de la disciplina yóguica.

De las ramas crecen las hojas, cuya interacción con el aire suministra energía a todo el árbol. Las hojas absorben el aire exterior y lo conectan con las partes internas del árbol. Se corresponden con prāṇāyāma, la ciencia de la respiración, que conecta el macrocosmos con el microcosmos y viceversa. Nótese cómo, en posición invertida, los pulmones representan un árbol. A través del prāṇāyāma, los sistemas respiratorio y circulatorio son conducidos a un estado de armonía.

El dominio de āsanas y prāṇāyāma ayuda al practicante a desligar la mente del contacto del cuerpo, lo que conduce automáticamente a la concentración y la meditación. Las ramas del árbol se hallan todas cubiertas por una corteza. Sin la protección de la corteza, el árbol sería carcomido por los gusanos. Esa cubierta preserva la energía que fluye dentro del árbol desde las hojas a la raíz. Así, la corteza se corresponde con pratyāhāra, el viaje de los sentidos hacia adentro desde la piel al núcleo del ser.

Dhāraṇā es la savia del árbol, el jugo que transporta la energía en su viaje hacia el interior. Dhāraṇā es concentración: enfocar la atención en el núcleo del ser.

El fluido del árbol, o savia, conecta la última punta de las hojas con los extremos de la raíz. La experiencia de esta unidad del ser desde la periferia hasta el centro, donde el observador y lo observado son uno, se alcanza en la meditación. Cuando el árbol está sano y el suministro de energía es excelente, brotan de él flores. Así dhyāna, la meditación constituye la flor del árbol del Yoga.

Finalmente, cuando la flor se transforma en un fruto, éste se denomina samādhi. Al igual que la esencia del árbol se halla en el fruto, así también la esencia de la práctica del yoga está en la libertad, el equilibrio, la paz y la beatitud de samādhi donde el cuerpo, la mente y el alma se unen y se funden con el Espíritu Universal.*

Agradecidos enormemente a nuestro querido maestro por transmitirnos este conocimiento, esta preciosa analogía. Agradecidos también infinitamente al equipo CNFSN+ por el diseño de esta imagen, que nos acompaña cada día en nuestra práctica, recordándonos que la semilla del yoga está en cada uno de nosotros, de nuestra mano está regarla y cuidarla para que se convierta en un árbol fuerte y sano, y así poder, muy pronto alcanzar los tan esperados frutos, la Realización del Verdadero Ser que está en nosotros.
*Texto estraído del libro “El Árbol del Yoga” de B.K.S. Iyengar.

Por qué nos gusta tanto el estilo Iyengar

¿Qué es lo que distingue el método de yoga iyengar de otros enfoques? 

Es importante tener en cuenta lo siguiente cuando se habla de qué es lo que diferencia el camino del yoga iyengar de otros sistemas… 

Yogacharya BKS Iyengar era un yogui mundialmente conocido y un maestro de yoga. Se le atribuye el haber traido el yoga a occidente y fue nombrado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Times en el 2004. El método iyengar es hatha yoga que sigue los 8 grados (yama, niyama, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana y samadhi) del camino Ashtanga. Centrándose en la alineación correcta del cuerpo, haciendo uso de accesorios y otros objetos como ayuda para lograr posturas correctas, esforzándose por mantener durante más tiempo la postura, añadiendo el pranayama una vez que se han establecido técnicas más avanzadas, y trayendo “la meditación en acción” son las principales diferencias de la práctica de yoga sistematizada y regulada internacionalmente por Iyengar. BKS (Iyengar) dedicó su vida al estudio y avance del yoga.

La técnica Iyengar, la secuencia y los tiempos, son las principales características que definen el sistema Iyengar. Técnica significa que en la práctica aprendemos ajustes más precisos en la alineación al realizar una asana y el pranayama. Secuencia se refiere al patrón en el que la asana y el pranayama se practican. Por ejemplo, al variar las posturas y observar cuando se practican puede influir en los efectos mentales y emocionales de la práctica. La secuencia puede ser fundamental en intensificar el efecto de una postura. Los tiempos se refiere a la duración del tiempo empleado en las posturas o el pranayama. Se necesita tiempo para pasar a una postura y encontrar la estabilidad. El tiempo nos permite la posibilidad de intensificar los efectos y los beneficios que de otro modo serían menor si el tiempo se acortara. La combinación del método Iyengar se ha sistematizado y se basa en principios anatómicos. Para cada asana hay una posición correcta para cada parte del cuerpo, de modo que cada parte del cuerpo individual, así como los diversos sistemas fisiológicos, pueden funcionar a su máximo potencial.

El enfoque Iyengar recomienda por lo menos 2 años de práctica de asanas para fortalecer el cuerpo, el sistema nervioso y los pulmones antes de poder ser introducido a la práctica del pranayama.

Iyengar llegó a la conclusión de que si un principiante trata de concentrarse en la respiración mientras está perfeccionando una postura pierde el equilibrio y la profundidad de la asana. Es sólo después de que uno ha alcanzado firmeza y quietud en las asanas que estará listo para ser introducido en las técnicas de respiración rítmica del pranayama.

Esto nos lleva a otro punto clave del yoga Iyengar: la meditación en acción. BKS centra su práctica meditativa en la postura que se está realizando. Al principio la mente se mueve de una parte a otra, pero con entrenamiento la mente aprende a estar inmersa en todas las partes del cuerpo de manera uniforme al mismo tiempo. El intercambio constante entre el cuerpo y la mente de cada movimiento y acción sutil que se experimenta en una asana, es un tipo de meditación a la que Iyengar se refiere como “meditación en acción”. La atención se lleva a una parte del cuerpo, a continuación, nos concentramos en esta parte del cuerpo, y continuamos por tomar conciencia y concentración de otra parte del cuerpo. Esto continúa hasta que la atención se difunde a todo el cuerpo sin disminuir la intensidad de la concentración. Esta es la metodología Iyengar en cuanto a la meditación, que se diferencia de otras prácticas tradicionales que se centran más en la meditación de la mente. Parece que el método Iyengar podría describirse como más orgánico al proceso físico de traer la meditación al cuerpo y la mente, en comparación con traerla a la mente y luego al cuerpo.

Además de lo anterior, el yoga Iyengar también se distingue de otros sistemas por su aplicación terapéutica con las posturas. Las modificaciones de las posturas desarrolladas por BKS Iyengar permiten un beneficio máximo a personas con discapacidad. Iyengar es reconocido mundialmente por su conocimiento del cuerpo y por su experiencia en el tratamiento de problemas de salud complejos. Yo personalmente doy crédito al enfoque Iyengar al yoga por mejorar mi salud y reducir al mínimo los efectos secundarios de mi desgarro de ligamento cruzado anterior (ACL).

Otro aspecto distintivo del yoga Iyengar es que utiliza muy poco flujo vinyasa (transición fluida de una postura a la siguiente acompañando la respiración). La ausencia de flujo vinyasa es otra razón de por qué el método Iyengar acerca el yoga a un rango de población mayor. En cambio, las posturas se mantienen por más tiempo, mientras que la alineación se perfecciona. Entre posturas, los estudiantes descansan en la postura del niño o del cadáver. Por lo tanto, el yoga Iyengar no es una experiencia cardiovascular tan intensa como puede serlo en un estilo más fluido como en el Ashtanga. Sin embargo, una práctica avanzada con inversiones, aunada a mantener la postura por más tiempo, y en secuencia con posturas de descanso, podría aportar beneficios cardiovasculares similares a los de una práctica más dinámica. Sin embargo, mantener las posturas de por sí, es extenuante, aumenta la fuerza, y es excelente para aumentar la flexibilidad.

El yoga Iyengar es un punto de partida saludable y seguro para aquellas personas que quieran comenzar su práctica de yoga y que no están en tan buena forma física como para hacer una práctica con un estilo más dinámico. Esto incluye a personas que esten enfermas, ancianos, con sobrepeso o que puedan sufrir escoliosis, artritis u otras condiciones degenerativas. Dicho esto, el yoga Iyengar es para los sanos y los enfermos, los jóvenes y los mayores, los capacitados y los discapacitados. Iyengar desarrolló accesorios para ayudar a las personas con limitaciones a alcanzar la perfección y el máximo beneficio de las posturas clásicas. La secuencia y los tiempos de las posturas son llevados a cabo de manera sistemática para maximizar la limpieza, el fortalecimiento y el equilibrio de todos los sistemas del cuerpo. Este enfoque también nos dirige a una mente tranquila y centrada, y nos prepara para la meditación en acción y en última instancia para el pranayama.

– Traducido y adaptado del artículo de Samantha Merkur publicado en la web Yogi Times.

El Pranayama

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Cuando el prana se mueve, chitta (mente) se mueve. Cuando el prana está tranquilo, chitta también está tranquila. Por esta quietud (del prana) el yogui alcanza la calma. Por lo tanto debe controlarse vayu (aire).”

                                                               – Verso 2, Cap. II del Hatha Yoga Pradipika

La respiración es la función fisiológica más directamente relacionada con el prana (la energía), y es también un eslabón entre el cuerpo físico y la mente. La actividad físico-mental está íntimamente ligada a la dinámica del proceso respiratorio, y las fluctuaciones de este modifican las constantes vitales y la actividad cerebral. Por ejemplo, cuando la respiración se suspende, la mente queda inmovilizada, debido a que los pensamientos se nutren de la energía que les suministra la respiración.

Conscientes de la interdependencia existente entre estos factores (cuerpo, mente y respiración), los yoguis investigaron a fondo las repercusiones de la respiración y desarrollaron el pranayama, un conjunto de técnicas que regulan el proceso respiratorio, y cuyos principales objetivos son:

a. Purificar el cuerpo físico y el cuerpo energético.
b. Equilibrar los flujos de las energías vital y mental.
c. Incrementar el nivel de energía (prana).
d. Regular el flujo del prana para estabilizar la actividad mental.

Recordemos que una de las premisas básicas del Hatha Yoga es que, al controlar el prana, la mente queda automáticamente controlada. En el Raja Yoga el proceso es a la inversa, controlando la mente se consigue el control sobre el prana.

Beneficios generales del pranayama

– La práctica del pranayama influye positivamente en todas las estructuras del ser humano: el cuerpo físico, el cuerpo pránico y los niveles emocional y mental.
– Mejora la captación de oxígeno y la eliminación del dióxido de carbono.
– Purifica las vías respiratorias y los pulmones e incrementa la circulación sanguínea.
– Asegura la apropiada circulación de los fluídos corporales en los riñones, estómago, intestinos, hígado, etc. Estimula el proceso digestivo.
– Purifica la sangre.
– Tonifica el corazón, el sistema nervioso, la médula espinal y el cerebro.
– Durante la retención se estimula la respiración celular.
– Los textos clásicos del yoga afirman que la práctica del pranayama previene y cura muchas enfermedades y otorga una gran vitalidad.
– Purifica los nadis (canales psíquico-energéticos) y disuelve los bloqueos energéticos.
– Incrementa el nivel de energía y regulariza el fluido pránico dentro del cuerpo.
– Equilibra la actividad de los nadis ida (canal psíquico del cuerpo sutil que conduce la energía mental) y pingala (principal canal de la energía vital).
– Ayuda a la armonización y unión de prana y apana.
– Activa e incrementa el potencial de los chakras.
– Estimula el rendimiento intelectual. Mejora la memoria y proporciona claridad mental.
– Otorga calma y serenidad.
– El pranayama induce a un estado mental profundo que facilita la consecución de los estados de interiorización, concentración y meditación.

Fuente: Extracto del libro “Claves del Yoga, teoría y práctica” del Swami Digambarananda Saraswati, Danilo Hernández.